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Esas fueron las preguntas que me hice hace un par de años, cuando por primera vez asumí una posición de liderazgo. Ser joven y liderar a otros jóvenes me hizo darme cuenta de la delgada línea entre la amistad y la figura de “jefe”. Para mí, la clave estaba en ese punto medio: buscar el equilibrio.
Pero pronto entendí que estaba equivocado.
El liderazgo no es una fórmula rápida, sino un esfuerzo constante. Se trata de inspirar, motivar, fomentar compromiso y guiar hacia resultados… todo mientras cuidamos del bienestar mental, emocional y físico de las personas.
Hoy quiero invitarte a explorar conmigo las herramientas que un nuevo líder necesita conocer (y dominar) para llevar a su equipo al más alto nivel de desempeño.