Todos queremos ser más organizados, pero pocas veces lo conseguimos con facilidad. ¿Por qué ocurre esto? La respuesta es más simple de lo que parece: creemos que al organizarnos ganaremos tiempo y libertad, cuando en realidad implica un esfuerzo extra. Muchas veces resulta más sencillo dejar que las cosas se acumulen y resolverlas conforme van surgiendo.
Pero, ¿qué buscamos realmente al organizarnos? La respuesta es: dopamina.
Sí, esa pequeña descarga de satisfacción que sentimos al ver nuestra habitación ordenada, la casa limpia, la maleta lista para el gimnasio o el escritorio despejado de papeles. Esa sensación de tranquilidad dura un momento, pero nos hace creer que todo está bajo control.
Durante mucho tiempo me consideré una persona ordenada, hasta que entendí que no lo era del todo. Me gusta sentirme organizado cuando lo consigo, pero me cuesta trabajo mantenerlo. Y probablemente te pase lo mismo: buscamos el orden porque nos da placer, aunque también es cierto que soltar y permitir un poco de caos no está mal. No todo en la vida tiene que estar perfectamente alineado.
El orden, al final, es más una idea que una realidad permanente. Es un estado pasajero que nos reconforta. Y lo mismo ocurre con la organización. Tomamos calendarios, agendas y herramientas creyendo que nos darán control sobre nuestro tiempo. De ahí surgen conceptos como la “gestión del tiempo”, mítico y atractivo, pero también engañoso. La verdad es que el tiempo no nos pertenece: no podemos detenerlo, manipularlo ni controlarlo. Por lo tanto, hablar de “gestionar el tiempo” es, en cierto modo, una ilusión.
Ahora bien, la productividad aparece como el puente entre esa ilusión de control y la acción real. No se trata de llenar cada minuto de tareas, sino de organizar lo esencial para enfocarnos en lo que de verdad importa. La productividad sin organización se dispersa, y la organización sin productividad se convierte en una lista bonita pero vacía. Encontrar el equilibrio entre ambas es lo que realmente nos acerca a una vida más clara, ligera y con propósito.